Me voy a animar a compartir algunos recuerdos de cumpleaños esperando sean útiles para quien sea que lea.
Púes, voy a cumplir un año más de vida y me siento bastante feliz al respecto.
Creo que la sociedad y el mercado ponen tanta presión en nosotros respecto a los temas de juventud, belleza y popularidad, que puede ser abrumador para cualquier persona.
En mis años de adolescente existía tanta presión con respecto a la cantidad de personas que asistían a tu fiesta, que dónde lo harías, que cuántas cartas recibiste, como si trataras de probar quien tiene la mayor cantidad de amigos, el mejor cumpleaños o como si fuera un concurso de popularidad.
Durante esos años, muchas veces fui introvertida, y en mi inmadurez, muchas veces solía llorar porque pensaba que no era importante para nadie o que no tenía suficientes amigos.
Gracias a Dios por rescatarme y mostrarme que no se trata de cantidad, sino de calidad. Que en vez de estar enfocándome en las cosas que quería y no tenía o necesariamente no me gustaban, debía enfocarme en todas las bendiciones que tenía por su gracia.
Muchas veces nos quejamos por no tener un pastel de chocolate, y sin embargo, hay niños que sus padres no pueden costearles uno.
Nos quejamos por no tener suficientes amigos o no sentirnos queridos, y sin embargo, hay personas que no tienen a nadie que los quiera.
Nos sentimos tristes si nadie nos regala, y no vemos el regalo de la vida misma.
Nos quejamos porque creemos que no deberíamos de trabajar en nuestro cumpleaños, mientras hay personas que tienen meses buscando un empleo, y anhelan uno con todo su corazón.
Mirando en retrospectiva todos los años que lloré sin razón, me arrepiento de todo el tiempo que perdí. Hoy en día, Dios me mostró mi ingratitud y mi ceguera de no apreciar todo lo hermoso que Él ha diseñado para mí.
Tener otro año más de vida es una victoria maravillosa. Dios ha sido bueno!!!
Hoy también recordé mientras leía el periódico la historia de un niño que fue asesinado hace muchos años y hoy hubiera tenido 28 años. No pudo ni siquiera disfrutar de su vigésimo cumpleaños.
Si estás de cumpleaños cerca a estas fechas (al igual que yo), o simplemente cuando leas esto, te invito a ser agradecido
por los amigos que tienes, por tus padres, por tu salud, porque puedes cantar canciones, disfrutar del pastel de chocolate y reír hasta que te duela el estómago.
Siéntete feliz de ser agradecido por las cosas más sencillas, triviales o que consideres por sentado.
Disfruta del gozo del Dios de tu salvación, quien es tu herencia, tu regalo y tu porción.
*Las fotografias son una cronología de mis últimos tres cumpleaños.
